La Sociedad Thule se creó para dominar el mundo desde las sombras. para conseguirlo, primeramente, acabó con la Orden precedente, el origen de la misma sociedad, la Orden Boreal.
Odín tuvo bien claro desde el principio que, para conquistar el mundo, necesitaba aliarse con las verdaderas fuerzas de este mundo. Y cualquier campo era valioso, desde lo económico a lo religioso pasando por la política y los grupos de influencia social.
El plan de Odín era muy preciso, tejiendo los hilos como una gigantesca tela de araña.
En agosto de 1918 creó la Sociedad Thule al mismo tiempo que estaba inmerso en destruir y absorber la Orden Boreal. Una vez acabó completamente con ella en 1919, verdadera fundación de la sociedad, puso sus miras en el León Púrpura. Por entonces ya fijó a Arkab como su principal enemigo, aunque aprovechó el momento cuando éste asesinó al líder de la Orden Boreal un año antes, despejando el camino para extinguir a los borealis.
El país más indicado para alcanzar su plan era el mismo en el que estaba su sede, el Búnker (llamado la Fortaleza por Odín). Alemania tendría que volver a ser grande, ese sería el principio. Para conseguirlo creó primeramente el DAP ((Deutsche Arbeiter Partei-Partido Obrero Alemán), para luego crear el NSDAP (Nazionalsozialistiche Deutsche Arbeiter Partei). Ayudado por la coyuntura tras el Tratado de Versalles, en el cual Alemania quedaba como única responsable de lo ocurrido en la Primera Guerra Mundial, el revanchismo francés impuso unas durísimas condiciones que el país germano era incapaz de asumir. El nacionalismo alemán tomó el corazón de los alemanes. Hitler fue escogido como líder del NSDAP y pronto pudo ponerle en el lugar que Odín quería. Tras varias elecciones, en 1933, obtuvo la cancillería y un año más tarde se haría con la jefatura del estado. Odín había culminado la primera parte de su endiablado plan.
Mientras Hitler estaba ocupado en conseguir el poder en Alemania, Odín influenció en todos los principales países del mundo para poner gobiernos afines a él, el totalitarismo antidemocrático sería el verdadero rival de las democracias occidentales. Italia con Mussolini (1922), Stalin en la URSS (1926), Salazar en Portugal (1926), Primo de Rivera en España (1923), Yugoslavia y además de engendrar un verdadero caldo de cultivo en los demás países a través de sus redes de la Orden Negra infiltrándose en las cúpulas de poder económico, religioso, financiero y político. La Orden de la Sangre se dedicaba mientras tanto a combatir con ferocidad a la Hermandad del León Púrpura.
Una vez consiguió influir en toda Europa central (Alemania, Yugoslavia, Italia, España, Portugal), tocaba el turno de las democracias liberales. El problema era acuciante, ya que la tradición democrática parlamentaria era un gran escollo. No obstante, logró introducir potentes partidos fascistas, pero seguían siendo muy minoritarios.
Odín se centró en consolidar a Hitler en Alemania. Era su gran baza. Tenía para eso que encontrar financiación y halló una gran familia alemana que podía ser un filón. No le costó mucho convencer al patriarca de la importante familia empresarial. La remilitarización de Renania, la creación de la Wehrmacht, la reindustrialización fue gracias a la financiación de poderosos empresarios alemanes sobre todo. Hitler consiguió no solo equipararse a Francia y Reino Unido, sino superarles a finales de los años treinta. Teniendo un estado totalitario, la sociedad alemana no tenía poder para frenarle. Pronto empezaría el Lebensraum, la conquista del estado vital. Primero fueron los Sudetes (la región checoslovaca con una minoría alemana, luego vino la anexión de Austria (Anschluss) para acabar con la invasión de Polonia ante la no aceptación de devolver el corredor de Danzig (Gdansk en polaco).
Odín no aprobaba la invasión de Polonia en un momento como ese. Sabía que no era el momento adecuado. Según las estimaciones del dictador, solo podría garantizar la victoria la entrada en la guerra en 1944. Hitler subestimó a las potencias aliadas y pensó que iban a volver a claudicar como habían hecho con el incumplimiento del Tratado de Versalles, Checoslovaquia y Austria. El 3 de septiembre Francia y Reino Unido declararon la guerra al III Reich. Odín ardió en cólera, pero se tuvo que adaptar sobre la marcha. Pronto usó toda su maquinaria para intentar aplastar a los aliados. Consiguió aplacar a los franceses en tiempo récord, pero Reino Unido se le resistió por mar y aire.
Hitler se sentía cada vez más independiente de su señor y mentor. Odín lo sabía y quiso recordarle su sitio, pero el Führer estaba borracho de poder. Creyó acabar con la guerra en menos de un año y se equivocaba. Odín tenía un plan «B», pero ncesitaba tiempo y contactos para asegurarse que el legado de Thule impregnara la Tierra.
Pero Odín no estaba dispuesto a tirar por la borda todo el trabajo realizado en Alemania y con Hitler. Para conseguirlo empezó a coquetear con los países aliados, pero no de manera directa, sino a través de los hilos invisibles que mueven los territorios. Hitler se enteró por medio de la Gestapo y se vio obligado a tener un acercamiento con su mentor, ya que este siempre se había movido en las sombras y los contactos que había hecho eran infinitos y poderoros, tejiendo una efectiva tela de araña. No había país importante donde Odín no hubiera puesto sus garras. El León Púrpura estaba pasando por una etapa de crisis institucional en la que miembros poderosos de la orden ponían en entredicho la igualdad de la misma a través de la Hermandad. Todo surgió a partir de la abdicación de Arkab en la figura de Cursa (junio de 1936). El León Púrpura vivía su particular guerra civil y, por tanto, le resultó tan fácil al señor de Thule tejer hilos poderosos de poder mundial. Países como Alemania, Italia, Japón, España, Portugal, Yugoslavia, la URSS de Stalin, Finlandia, Argentina, Rumanía, Arabia Saudí, Hungría, cayeron directamente en su control imponiendo en la mayoría de los casos a gobiernos títere o a gobernantes simpatizantes con el poder de la raza blanca (thulianismo). En el caso de Japón, impuso la ley de creerse la raza nipona como la superior en el continente asiático, aspirando, como los nacionalsocialistas en Europa, a dirigir Asia a su antojo, tratando a los demás pueblos como inferiores. No pudo conseguir sus aspiraciones en Iberoamérica ni en el África subsahariana debido al choque cultural y racial.
Pero el Enmascarado nunca descansa, siempre está trabajando para conseguir sus objetivos, de manera directa o indirecta. Para él siempre el fin justifica los medios. Para conseguir acercar las democracias occidentales a su influencia y para asustar a Hitler y que no se le fuera de las manos, promovió el colonialismo británico y francés, logrando también por ello el rechazo estadounidense. Todo de un disparo. Pero ¿cómo lo hizo? ¿Simplemente financiando a los poderes fácticos de ambas potencias coloniales o a sus principales empresarios con intereses en África, Asia, América u Oceanía? No, eso sería muy costoso además de que no se tendría en cuenta el otro factor: los países colonizados y sobre todo su sociedad civil. Odín hizo eso, sí, pero motivó aún más los movimientos independentistas. A la vez que el Reino Unido y Francia necesitaban más recursos debido a la amenaza nazi, fascista y después comunista de la Unión Soviética, acudiendo a las colonias, ya que tenían grandes recursos en sus territorios vírgenes. Eso provocó que grandes núcleos de población de los dominios se rebelara en silencio o en pequeña escaramuzas contra los colonos, contra el capitalismo. Odín creía que la solución era el capitalismo de estado, nunca de la propiedad privada, así que la idea era movilizar a los estados británico y francés de manera total para eliminar a las facciones empresariales dentro de los dos imperios. De ese modo conseguía una doble función: primero asustar a Hitler al ver la fuerza de ambos imperios, pero a la vez sacarle una sonrisa al comprobar como se desangraban sus recursos y su fuerza militar en conflictos alejados de sus metrópolis. Por otra parte, Stalin estaba al tanto de todos los movimientos de los países capitalistas y podría sacar réditos del malestar contra las potencias imperiales. Empezó el caldo de cultivo comunista para atraer hacia Moscú a los posibles países independientes que saldrían de los imperios occidentales, sobre todo aquellos que quedaran más cerca de la órbita soviética (Oriente Próximo y Oriente Medio).
Ya solo quedaban dos potencias por controlar de manera directa o indirecta. Estados Unidos tenía un punto débil. Ese era el hecho de sentirse fuera de la geopolítica europea pese a la hermandad con el Reino Unido. Odín odiaba a todo aquel que no fuera el hombre blanco, como es lógico en su ideología. Enfrentar al Imperio del Japón con los americanos fue pan comido. Estados Unidos siempre se oponía al imperialismo territorial, pero no así al económico, el cual se le daba especialmente bien. Japón atacó Pearl Harbor (Hawaii) y ello supuso la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Odín se frotaba las manos. Fomentó el odio hacia los japoneses y el uso militar de la población afroamericana. Lo cierto es que le costó menos de lo que esperaba. Encontró muchos colaboracionistas e incluso ciudadanos que quisieron formar parte de la Sociedad Thule.
La URSS parecía un gigante dormido y aislado. Nada más lejos de la realidad. Tenía a un lobo con piel de cordero al frente. Stalin, un verdadero genocida en potencia. Usado por Odín para sus fines y exterminar así a las etnias no caucásicas de toda la Unión. El gigante euroasiático era la gran baza en la sombra de Odín. Los eslavos no le parecían especialmente atractivos para dominar el mundo. Él creía en la raza aria, en la raza germánica como la superviviente de la hecatombe atlante. Sin embargo, era consciente de que realmente los eslavos no eran el problema y menos aún la URSS. El hombre blanco que se escapaba a su control no era por temas políticos, sabía que la ideología podría cambiarse con facilidad, ya que los extremos se tocan. Los blancos que no podían ser influenciados con facilidad eran los judíos, y eso era debido a su religión, sus costumbres ancestrales y su cultura diametralmente opuesta a la tradicional cristiana.
El Enmascarado usó el patriotismo alemán postbélico y el tradicional odio antisemita para demonizar a los judíos. Consiguió que todo un país, que por entonces se estaba convirtiendo en la primera potencia mundial, aborreciera a los judíos y les culpara de todos los males del país. No le costó tampoco alimentar el antisemitismo en el resto de Europa. No obstante, entendió que en Estados Unidos era vital mantener al lobby judío. De haberlo destruido, Estados Unidos hubiera acabado sumergido en el caos y al Enmascarado le parecía el heredero natural de Alemania si las cosas se torcían. Sin embargo, en la Unión Soviética le pareció útil alimentarlo ya que, siendo un país ateo, la persecución contra los creyentes estaba más que justificada.
EN RESUMEN
-La actitud de Odín ante la vida venía larvada desde una infancia desconocida, pero a todas luces traumática.
-Desde sus firmes convicciones de la superioridad del hombre blanco, encontró en la Orden Boreal un refugio perfecto para dar rienda suelta a sus instintos más aterradores.
-Siendo un borealis se convirtió en una perfecta máquina de matar disciplinada al servicio del gran líder boreal.
-Se convirtió en la persona ideal para infiltrarse en la Hermandad del León Púrpura. Una vez dentro, no le costó mucho ascender los grados que le separaban de entrar en la Cúpula (los príncipes con el rey). Dentro de la Guarida encontró un compañero perfecto y un rival inigualable, Arkab. Igual de brillante, a nadie escapaba el carisma que ambos destilaban, convirtiéndose en dos líderes en la sombra. El mismo rey consultaba casi cada decisión con ambos.
-La Primera Guerra Mundial hizo que la Orden Boreal alcanazara su máximo apogeo frente al León Púrpura, acorralado y en crisis institucional. No obstante, a medida que avanzaba la contienda, fue dándose la vuelta al grado de influencia de ambas sociedades secretas. Arkab eliminó al líder boreal y Odín (Draco en la Hermandad) no perdió la oportunidad de hacerse con el control de la desolada orden. Sin embargo, Arkab descubrió su verdadera identidad y su propiedad de agente doble, espía de los borealis. Ejecutó él mismo el ritual del traidor, pero Odín escapó con tan solo la marca del traidor en la frente y la mano izquierda amputada.
-Al contrario de lo que cabría suponerse, el estar lisiado le elevó en sus ansias expansionistas y de poder supremo. Acabó con los restos de la Orden Boreal y, de sus cenizas, creó la Sociedad Thule, reclutando a sus miembros entre la élite boreal.
-Creyó que lo más oportuno era recuperar Alemania y establecerla como base de su diabólico plan de aplastamiento de todas las demás razas distintas al hombre blanco.
-Creó el DAP y después el partido nazi aprovechando la coyuntura de nacionalismo extremo que recorría Alemania.
-Impuso a Mussolini en Italia creando el movimiento fascista como contrapeso a las democracias liberales.
-En España y Portugal puso a dos gobiernos autoritarios.
-Promovió a Stalin al frente de la Unión Soviética después de conspirar para acabar con Lenin y apartar a Trotski. Matando a Lenin convertía al hombre en héroe, pero dejando vivo a Trotski conseguía demonizarlo elevando a Stalin como único líder del comunismo mundial.
-Inoculó el veneno antisemita en todo el mundo para derrocar al lobby judío vertebrador de la economía mundial.
-Halló en grandes familias de banqueros y empresarios unos espléndidos financieros para lanzar su campaña de convertir el mundo en Thule, el totalitarismo definitivo.
-Japón sería la Alemania en Oriente y también la chispa para involucrar a Estados Unidos en la guerra.
-La Guerra Civil Española fue el adelanto de lo que estaba por venir. La victoria corrió a su cargo a través de las fuerzas fascistas.
-El choque de trenes del III Reich y la URSS se produjo sobre todo por los importantes recursos de los soviéticos. Hitler se ahogaba sin remedio mientras Odín manejaba todos los hilos al mismo tiempo, como un perfecto marionetista.
-Desde las sombras, se afana en encontrar la Atlántida y conseguir hallar el metal de los atlantes, el oricalco (orichalcum), el cual se dice que es el más duro y resistente y capaz de preservar la juventud u otorgarla en el caso de haberla perdido.
-Implicadas todas las grandes potencias en la contienda mundial, Odín asiste a lo que cree que será su victoria.
-Un nuevo orden se acerca y esta vez es para quedarse. Nadie, ni siquiera el León Púrpura, podrá frenar lo que ha empezado Odín. La muerte y el horror están asegurados…