La trama comienza donde acabó la Primera Parte de la Saga León Púrpuraen la casa de Correos de Madrid (hoy día la sede del gobierno autonómico de la Comunidad de Madrid).

Corre el 1 de abril de 1939…

CONTEXTUALIZACIÓN DE LA ÉPOCA

Las fuerzas franquistas se han hecho con la capital tras acabar con los últimos focos de resistencia de los republicanos. Franco, victorioso, pasea por las calles de Madrid después de haberla sometido a un asedio de casi tres años. En el transcurso de la contienda, el Caudillo ha tenido la suerte de su lado. Sanjurjo, Mola, José Antonio, todos han desaparecido en el tiempo quedando él como única cabeza de aquellos rebeldes que empezaron el golpe en aquel día de julio de 1936.

Comienza la posguerra. Tras los primeros compases como jefe del Estado, su cercanía y simpatía por los modelos políticos alemán e italiano le llevan a un periodo llamado de fascistización. De manera residual llegó hasta los últimos momentos de la Segunda Guerra Mundial, momento que opta por rebautizar el régimen como «nacionalcatolicista» en un intento de atraerse a los vencedores de la apocalíptica contienda. Este maquillaje político a la larga le redundó en beneficios con un acercamiento, por conveniencia de ambas partes, con Estados Unidos.

El 1 de septiembre de 1939, Hitler invadió Polonia con el consentimiento tácito de la Unión Soviética, fruto de un extraño pacto anterior. En periodos anteriores, el Führer comenzó la política de expansión territorial, el Lebenraum. Austria y los sudetes checos se anexionaron al Tercer Reich. Ahora tocaba el turno de Polonia, el siempre comprometido país eslavo atrapado entre dos superpotencias, Alemania y la Unión Soviética, quien sucedió al Imperio ruso.

Dos días más tarde, los Aliados (Francia y el Reino Unido) declararon la guerra a Hitler arrepintiéndose en el acto de haber concedido licencia al dictador para saltarse el Tratado de Versalles de 1918 por el que se firmó el fin de la Primera Guerra Mundial y las citadas expansiones territoriales. Hitler aducía que eran territorios alemanes que Bismarck no anexionó en su momento, pero que eran igualmente alemanes. Con ello creó la Gran Alemania. Otto von Bismarck había dejado a Austria fuera en la unificación alemana, formando lo que se conoce como la Pequeña Alemania.